Una jornada con la División Contra Minas de la Policía Nacional del Perú

Policía Nacional creó la Unidad de Activación de Minas y Dispositivos Explosivos de Autoprotección (UAM-DEXA), hoy DIVCOMIN.
La DIVCOMIN, una de las cinco fuerzas de la Dirección de Operaciones Especiales (DIROPESP) se ubica en el cuartel “Coronel PNP Marco Puente Llanos”, ex escuela de la Policía de Investigaciones (PIP), fundo Barbadillo, distrito de Ate.

Por Lewis Mejía.- Es casi el mediodía y sube más la temperatura en esta parte del cerro, donde increíblemente el Suboficial Superior PNP Herless Norman Paredes Navia, con su pesado traje anti bombas, no parece sentir calor.

Con varios años en la División Contra Minas (DIVCOMIN), tiene todos sus sentidos puestos sobre cómo resolver un problema que desde hace rato se trae entre manos: una mina explosiva que en cualquier Momento podría estallar.

Sin embargo, los centenares de explosivos desactivados en su historial le dan la seguridad necesaria para progresar en esta tarea del día, y en unos minutos más el peligro queda neutralizado.

Estamos con él y sus muchachos en el campo de entrenamiento de la División Contra Minas (DIVCOMIN) de la Dirección de Operaciones Especiales (DINOES) en el distrito de Ate.

Se trata de otra de las poco conocidas unidades especializadas de la Policía Nacional del Perú (PNP), cuyos secretos y brillante historial vamos a descubrir para nuestros lectores a continuación.

Paciencia y buen humor
Los efectivos se entrenan con mucho profesionalismo, con la paciencia y el buen
humor como norma vigente, y con la clara consigna de no apresurarse ni
confiarse, descuidarse jamás.

Usan sofisticados detectores de metal MINELAB F3 y también otras herramientas que parecen de jardinería, pero que son claves para, una vez hallado el objetivo, escarbar, extraerlo sin que se dispare, y llevarlo a lugar seguro.

Para entrenarse, se enfrentan a maquetas de bombas reales de origen soviético, chino o estadounidense, muy parecidas a las que se desactivaron hace poco en las áreas colindantes a los cercos perimétricos de las cárceles de alta seguridad de Huacaríz en Cajamarca; Yanamayo en Puno, y Miguel Castro Castro en Lima.

Estos establecimientos penales, minados por especialistas navales entre los años 1992 y 1995 para evitar fugas o rescates, encerraban a los feroces cabecillas de Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA).

Los viejos instructores recuerdan que otras zonas de trabajo estuvieron en las Base Policiales de Tulumayo en Huánuco y Santa Lucía en Tocache (Alto Huallaga), donde las minas eran colocadas como medidas de protección perimétrica para contrarrestar el accionar terrorista.

Redes de la muerte

Un bombazo lejano cuyo eco rebota entre los cerros, y de pronto el apagón. Así eran las noches en Lima entre 1980 y 1990, de torres de alta tensión derribadas, de atentados y muerte en oscuridad. Con un promedio de 30 torres siniestradas al año –a veces llegaban a 50-, reparar una sola rondaba los 30 mil dólares, más un mes de intenso trabajo y un gran despliegue de seguridad, generalmente sobre los 4000 metros de altura y con el frío de la cordillera.

EL 26 de setiembre de 1990, en los peores momentos de la violencia subversiva, la Policía Nacional creó la Unidad de Activación de Minas y Dispositivos Explosivos de Autoprotección (UAM-DEXA), hoy DIVCOMIN.

Sus primeros integrantes fueron combatientes antisubversivos de la Guardia Republicana del Perú (GRP), muchos de la Fuerza de Seguridad Energética (FUSE), siendo bautizados como Grupo DEXA (Dispositivos Explosivos de Autoprotección), bajo el liderazgo del Comandante GRP Armando Torres Bedoya.

Su misión fue desplegar un sistema de autoprotección con campos minados alrededor de las torres de alta tensión del Sistema Interconectado de Energía Eléctrica Centro-Norte (SIEECN) procedente del valle del río Mantaro, para defenderlas de la banda terrorista Sendero Luminoso.

En realidad, esta tarea se había iniciado el 24 de octubre de 1989, con la instalación alrededor de la torre 273, que hoy tiene una réplica más pequeña en esta base, recuerda el Suboficial Brigadier PNP Arturo Rengifo Soraluz.

Era de la Línea de Transmisión 218/219 Mantaro – Pachachaca – Callahuanca, de Electro Perú, sector Llocllapampa, cerca a Jauja, región Junín, a casi cuatro mil metros sobre el nivel del mar.

No fue la única labor de riesgo, otra misión también poco conocida fue la de desactivar aquellas cargas que los violentistas dejaban junto a las patas de estas instalaciones metálicas, con el afán de tumbarlas y dañar la red eléctrica.

En esos tiempos, estos policías especiales utilizaban apenas un puñal afilado, una rama seca y las manos desnudas, con un chaleco antibalas y casco militar como únicos equipos de protección personal.

La táctica senderista de volar las torres generaba pérdidas económicas al país por la paralización de la industria, así como brindaba la oscuridad necesaria para perpetrar más atentados en las ciudades, y sobre todo aterrorizaba a la población, recuerda por su parte el Mayor PNP Juan Pablo Chenett del Pozo, posgraduado en la especialidad con la policía española.

A partir de los campos de minas en torno a las estructuras de acero para soportar las líneas de tensión, se redujeron los incidentes, e inclusive algunos terroristas resultaron afectados por su atrevimiento.

Zona de guerra
En la calurosa selva del Alto Cenepa, de enero a febrero de 1995, el conflicto dejó tiradas por ahí miles de minas antipersonal (MAP), granadas, morteros, ‘cazabobos’ y otros restos de explosivos de guerra (REG), cuya localización y eliminación es otra misión de la DIVCOMIN.

Casi todas de fabricación china y rusa, fueron sembradas en los peores momentos del conflicto para evitar el contraataque peruano, cobrando la vida de numerosos militares, y últimamente también de pobladores del sector.

Actualmente, un equipo de desminadores PNP opera en turnos de 30 días en la frontera Perú-Ecuador en apoyo a en apoyo a la Dirección General de Desminado Humanitario del Ejército Peruano (DIGEDEHUME), cumpliendo los Estándares Internacionales de Acciones Sobre Minas (IMAS).

La preparación es importante pues en esta especialidad el primer error generalmente es el último: cuando una mina estalla, la onda expansiva cónica puede arrancar manos, un brazo o la cabeza.

Debido a la pericia de los desminadores, son muy pocos los accidentes, pero a veces ocurren desastres como el del 17 de mayo de 2019, cuando cayó en Coangos, provincia de Condorcanqui (Amazonas), un helicóptero Mi-171Sh, falleciendo el Suboficial PNP Richard Auccapoma Chávez.

Es mejor sudar que sangrar

Serenidad, paciencia, concentración y una buena dosis de temeridad y audacia, son los atributos del efectivo de la DIVCOMIN, de los que hay supervisores, desminadores y especialistas EOD Nivel I y II, debidamente capacitados y acreditados por CONTRAMINAS.

El Perú es parte de la Convención sobre la Prohibición del Empleo, Almacenamiento, Producción y Transferencia de Minas Antipersonal y sobre su Destrucción, conocida como el “Tratado de Ottawa”, del 3 de diciembre de 1997, vigente en el país desde el 1 de marzo de 1999, que le obliga a destruir minas antipersonal en almacenes y las instaladas dentro de su territorio hasta el 2024.

La ejecución de operaciones de destrucción de minas y diferentes tipos de municiones, conocidos como UXO (munición sin detonar) y AXO (munición abandonada), por su alto peligro, implica el estricto cumplimiento de medidas de seguridad, conforme a las normas internacionales.

Un trabajo solo para hombres valientes.