Israel busca reducir su dependencia armamentística de EE.UU.

Llas JDAM son un kit que se acopla al cuerpo de una bomba convencional no guiada lanzada desde un avión, y la convierte, de forma sencilla y barata, en una bomba guiada de muy alta precisión.
Equipo de carga de la 336.ª Unidad de Mantenimiento de Aeronaves, de la US Air Force, cargan una munición de ataque directo conjunto (JDAM) GBU-31 en la Base de la Fuerza Aérea Seymour Johnson, Carolina del Norte.

A la búsqueda de mayor independencia tecnológica militar, la industrial bélica de Israel podrá producir en masa sus propias bombas JDAM (Joint Direct Attack Munition, en español Munición Conjunta de Ataque Directo) dentro de por lo menos dos años.

Según un reportaje de The Jerusalem Post, el proyecto forma parte de un esfuerzo general de Tel Aviv por reducir su dependencia de municiones extranjeras, especialmente de Estados Unidos, y expandir su producción armamentística nacional.

En 2025, el Ministerio de Defensa israelí firmó acuerdos por unos 1.000 millones de séqueles israelíes (aproximadamente 332 millones de dólares) con la empresa local de defensa Elbit Systems para este fin.

En este marco, el pasado mes de enero anunció un pedido plurianual de municiones aéreas fabricadas por la compañía por un valor aproximado de 570 millones de séqueles israelíes (alrededor de 189 millones de dólares).

JDAM es un sistema que convierte bombas no guiadas en municiones de precisión utilizables en cualquier condición climática.

Israel ya produce sus propios equipos para dicho propósito, pero busca alcanzar el volumen de producción necesario para lograr una independencia total.

En 2024, bajo las órdenes del entonces ministro de Defensa, Yoav Gallant, Israel inició su producción nacional de bombas.

La congelación parcial de envíos estadounidenses anunciada por la Administración de Joe Biden en mayo de ese año aceleró el proceso, que se amplió de forma significativa entre 2025 y 2026, con especial énfasis en las JDAM y otras bombas de precisión.

Durante los conflictos con el Líbano e Irán, la producción se intensificó notablemente.

La venta del Arrow —un avanzado sistema de defensa antimisiles israelí— a Alemania generó fondos significativos, que permitieron financiar el impulso a la fabricación de municiones locales.